¿Qué hace la Unión Europea por el medio ambiente?

Estrategia de la UE sobre la biodiversidad hasta 2020

Algunos consideran que la Unión Europea (UE) tiene la legislación medioambiental más extensa de todas las organizaciones internacionales[1]. Su política medioambiental está significativamente entrelazada con otras políticas medioambientales internacionales y nacionales. La legislación medioambiental de la Unión Europea también tiene importantes efectos sobre las de sus Estados miembros. La legislación medioambiental de la Unión Europea aborda cuestiones como la lluvia ácida, el adelgazamiento de la capa de ozono, la calidad del aire, la contaminación acústica, los residuos, la contaminación del agua y la energía sostenible. El Instituto de Política Medioambiental Europea calcula que el corpus legislativo de la UE en materia de medio ambiente asciende a más de 500 directivas, reglamentos y decisiones.

La Cumbre de París de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Económica Europea (CEE), celebrada en octubre de 1972, suele señalarse como el inicio de la política medioambiental de la UE[2]. En esta cumbre se adoptó una declaración sobre la política medioambiental y de consumo en la que se pedía a la Comisión Europea que elaborara un programa de acción para la protección del medio ambiente. Este (primer) Programa de Acción Medioambiental se adoptó en julio de 1973 y representó la primera política medioambiental de la UE[3] Además, el grupo de trabajo de la Comisión que elaboró este programa de acción acabó dando lugar a la creación de una Dirección General de Medio Ambiente.

Política medioambiental de la UE

El “Green Deal” europeo tiene el potencial de desempeñar un papel clave no sólo para garantizar esta recuperación a corto plazo, sino también para hacer frente a las amenazas del cambio climático a largo plazo. Se espera que el lanzamiento del paquete “Fit for 55” esta semana marque un paso importante en la revisión de las políticas climáticas y permita a la UE cumplir su compromiso de reducir las emisiones en un 55% para 2030.

El acuerdo, que abarca ocho ámbitos políticos (biodiversidad, sistemas alimentarios sostenibles, agricultura sostenible, energía limpia, industria sostenible, construcción y renovación, movilidad sostenible, eliminación de la contaminación y acción climática), representa un esfuerzo sin precedentes para revisar más de 50 leyes europeas y rediseñar las políticas públicas.

El acuerdo pretende alcanzar tres objetivos principales. En primer lugar, se centra en lograr emisiones netas cero proponiendo estrategias específicas que puedan ayudar a frenar las emisiones en todos los sectores, con un fuerte enfoque en la energía, que representa más del 75% del total de gases de efecto invernadero de la UE-27. El objetivo es aumentar la proporción de energías renovables en la combinación energética de la UE.

Normativa de sostenibilidad de la UE

La contaminación atmosférica perjudica la salud humana y el medio ambiente. En Europa, las emisiones de muchos contaminantes atmosféricos han disminuido sustancialmente en las últimas décadas, lo que ha permitido mejorar la calidad del aire en toda la región. Sin embargo, las concentraciones de contaminantes atmosféricos siguen siendo demasiado elevadas y los problemas de calidad del aire persisten. Una parte importante de la población europea vive en zonas, especialmente en las ciudades, donde se superan las normas de calidad del aire: la contaminación por ozono, dióxido de nitrógeno y partículas (PM) supone un grave riesgo para la salud. Varios países han superado uno o más de sus límites de emisión de 2010 para cuatro importantes contaminantes atmosféricos. Por tanto, sigue siendo importante reducir la contaminación atmosférica.

Las partículas, el dióxido de nitrógeno y el ozono troposférico son los tres contaminantes que más afectan a la salud humana. La exposición a largo plazo y a los picos de estos contaminantes varía en cuanto a la gravedad del impacto, desde el deterioro del sistema respiratorio hasta la muerte prematura. Alrededor del 90% de los habitantes de las ciudades europeas están expuestos a contaminantes en concentraciones superiores a los niveles de calidad del aire considerados perjudiciales para la salud. Por ejemplo, se calcula que las partículas finas (PM2,5) en el aire reducen la esperanza de vida en la UE en más de ocho meses.  El benzo(a)pireno es un contaminante cancerígeno cada vez más preocupante, con concentraciones superiores al umbral establecido para proteger la salud humana en varias zonas urbanas, especialmente en Europa central y oriental.

Estadísticas medioambientales

El CAT califica los objetivos, las políticas y la financiación de la UE en materia de clima como “insuficientes”. La calificación de “Insuficiente” indica que las políticas y compromisos climáticos de la UE necesitan mejoras sustanciales para ser coherentes con el límite de temperatura de 1,5 ºC del Acuerdo de París. El objetivo de reducción de emisiones de la UE para 2030, así como sus políticas y acciones, son coherentes con un calentamiento de 2 °C cuando se comparan con las trayectorias nacionales modelizadas. Para mejorar su calificación, la UE debería reforzar su objetivo de reducción de emisiones hasta al menos un 62% por debajo de los niveles de 1990, adoptar las políticas necesarias para alcanzar este objetivo y aumentar significativamente su apoyo a la acción climática en los países en desarrollo y menos desarrollados.

El nuevo objetivo de la UE de reducir las emisiones en al menos un 55% (incluyendo LULUCF) presentado en la NDC es un paso en la dirección correcta, especialmente porque abre la posibilidad de cumplir el objetivo del Acuerdo de París. Este podría ser el caso si las medidas adoptadas permiten a la UE superar significativamente el objetivo de reducción de emisiones del 55%. Este ya era el caso del anterior objetivo de reducción de “al menos el 40%” en la anterior NDC, que se incrementó en 2018 con la adopción de objetivos de energía renovable y eficiencia energética. Sin embargo, en este momento no hay indicios claros de que la UE vaya a ir mucho más allá del objetivo de reducción del 55%. Debido a la inclusión de las emisiones de LULUCF, el nuevo objetivo de reducción de emisiones no puede compararse directamente con el anterior adoptado en 2015. Si se tiene en cuenta un sumidero de 225 MtCO2e -cantidad máxima que, según la Ley Europea del Clima, puede utilizarse para cumplir este objetivo-, el objetivo se debilita hasta el 52,8%. Sin embargo, si se excluye la aviación y la navegación intracomunitaria de este objetivo, aumenta a cerca del 54%. En cuanto al LULUCF, la propuesta de la Comisión obligaría a los Estados miembros a aumentar el sumidero total de emisiones a un mínimo de 310 MtCO2e, mientras que sólo 225 MtCO2e pueden contabilizarse para cumplir este objetivo. Esto crea un sumidero adicional de 85 MtCO2e, que no se tiene en cuenta en esta evaluación.