¿Qué relación existe entre la política monetaria y la política fiscal?

Medidas de política fiscal

1 Incluye las medidas de gasto sanitario y no sanitario anunciadas hasta marzo de 2021, según la base de datos de políticas fiscales del FMI. En el caso del Mecanismo Europeo de Recuperación y Recuperación, se supone que el 50% de las subvenciones se gastarán en 2021.Fuentes: Comisión Europea; FMI, base de datos de políticas fiscales; OCDE; cálculos del autor.

ResumenEste documento compara y contrasta las interacciones entre las políticas monetarias y fiscales en las principales economías tras la reciente recesión pandémica con determinados episodios del pasado, especialmente la Gran Inflación de los años setenta, la Gran Moderación de los años noventa y la Gran Crisis Financiera y sus consecuencias. Las interacciones entre las políticas fiscales y monetarias en estos períodos se caracterizaron, respectivamente, por el colapso del consenso sobre el predominio fiscal, la estricta separación de las políticas monetarias y fiscales y la estrecha coordinación intermitente. El documento sostiene provisionalmente que es poco probable que surja un consenso sobre la “nueva normalidad” para ambas políticas a corto plazo.

A corto plazo, las políticas monetaria y fiscal interactúan principalmente a través de sus respectivas posturas. La combinación de políticas “adecuada” depende de la fase del ciclo empresarial y financiero y de la estructura de la economía. En la actual coyuntura de recesión post-pandémica, la cuestión clave es si las políticas monetarias y fiscales están haciendo “demasiado poco” o “demasiado” para apoyar la recuperación, es decir, si están retirando el apoyo demasiado pronto o proporcionándolo durante demasiado tiempo. Dado que la política monetaria ha alcanzado, en general, los límites de su orientación expansiva, esta cuestión se ha centrado principalmente en la orientación “correcta” de la política fiscal.

Política monetaria expansiva

La política monetaria y la política fiscal son las dos herramientas más reconocidas para influir en la actividad económica de una nación. La política monetaria se ocupa principalmente de la gestión de los tipos de interés y de la oferta total de dinero en circulación, y generalmente la llevan a cabo los bancos centrales, como la Reserva Federal de Estados Unidos.  La política fiscal es un término colectivo para las acciones de impuestos y gastos de los gobiernos. En Estados Unidos, la política fiscal nacional la determinan los poderes ejecutivo y legislativo del gobierno.

Los bancos centrales suelen utilizar la política monetaria para estimular una economía o para frenar su crecimiento. Al incentivar a los individuos y a las empresas para que pidan préstamos y gasten, la política monetaria pretende estimular la actividad económica. Por el contrario, al restringir el gasto e incentivar el ahorro, la política monetaria puede actuar como un freno a la inflación y a otros problemas asociados a una economía sobrecalentada.

La Reserva Federal, también conocida como la “Fed”, ha utilizado con frecuencia tres herramientas políticas diferentes para influir en la economía: las operaciones de mercado abierto, la modificación de los requisitos de reserva para los bancos y la fijación del tipo de descuento. Las operaciones de mercado abierto se llevan a cabo diariamente, cuando la Fed compra y vende bonos del Estado de EE.UU. para inyectar dinero en la economía o retirarlo de la circulación.  Al fijar el coeficiente de reserva, o el porcentaje de depósitos que los bancos deben mantener en reserva, la Reserva Federal influye directamente en la cantidad de dinero que se crea cuando los bancos conceden préstamos. La Reserva Federal también puede dirigir los cambios en el tipo de descuento (el tipo de interés que cobra por los préstamos que concede a las instituciones financieras), cuyo objetivo es influir en los tipos de interés a corto plazo de toda la economía.

Ejemplos de política fiscal

La política monetaria consiste en mantener estables los precios de los bienes y servicios que compramos. El trabajo del banco central es asegurarse de que la inflación -la tasa de variación de los precios globales de los bienes y servicios a lo largo del tiempo- se mantenga baja, estable y predecible.

La política fiscal se refiere a las decisiones económicas que toman los gobiernos. Los gobiernos pueden decidir gastar dinero para prestar servicios públicos, apoyar la economía y reducir las desigualdades. Pueden recaudar este dinero a través de los impuestos o pidiendo préstamos a los mercados financieros.

La política monetaria y la política fiscal funcionan de forma diferente. Pero también interactúan entre sí, ya que la estabilidad de los precios y una economía equilibrada son dos caras de la misma moneda. Como vimos durante la pandemia, este vínculo es especialmente fuerte en tiempos de crisis. La crisis golpeó duramente a Europa y perjudicó a la economía, pero la política monetaria y fiscal trabajaron codo con codo para mejorar las cosas. Este enfoque conjunto ayudó a muchas personas y empresas a superar la crisis. Si la política monetaria y fiscal no hubieran trabajado juntas, el impacto positivo habría sido menor.

Política fiscal contractiva y política monetaria expansiva

Cuando el país experimenta una crisis económica que provoca un aumento de la tasa de desempleo y un descenso del nivel de vida, el debate comienza de nuevo. Los políticos, los expertos y el público en general se debaten sobre la mejor manera de promover la recuperación económica. ¿Por ejemplo, bajando los tipos de interés o emitiendo cheques de estímulo?

En un documento de trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica titulado “Stabilization with Fiscal Policy”, Kocherlakota sostiene que, en contra de la opinión consensuada desde hace tiempo, la política monetaria es ineficaz para estabilizar la economía durante los períodos de crisis. En cambio, presenta un modelo que demuestra que la política fiscal -en forma de cheques de estímulo para todos los adultos- es en realidad una herramienta más fiable.

¿Por qué es así? Su razonamiento es el siguiente: En los malos tiempos económicos, la demanda de bienes disminuye porque los consumidores están preocupados por su futuro financiero. El objetivo, entonces, es restablecer esa demanda. Los tipos de interés más bajos estimulan la demanda actual -la gente considera que pedir prestado es más atractivo que ahorrar- pero, según Kocherlakota, los tipos de interés más bajos suponen un lastre para la demanda futura.